Año 1. La ayuda está en camino.
Tras obtener unos resultados satisfactorios en mi análisis de sangre, mi médico de cabecera me aconsejó ir a un psiquiatra. En la sanidad pública española, hay una sección de psiquiatría disponible, lo que en definitiva supone un médico al que puedes ir cada muchos meses (puesto que están colapsados y no hay suficientes médicos) y lo único que esta persona hará será dedicarte 10 minutos de su tiempo para escucharte hablar sobre tus pensamientos, Una vez haya transcurrido ese tiempo, te dirá si tienes que continuar visitando psiquiatría en otra visita muchos meses después y la pastillita que te debes tomar. Esa es la realidad del servicio sanitario en España, donde todo se reduce a una pastilla y al tamaño de tu bolsillo. Esto se debe a que las pastillas que me recetaron para tratar el trastorno generalizado de la ansiedad y la depresión que me diagnosticaron, no están incluidas en la Seguridad Social completamente y por lo tanto deben pagarse religiosamente cada mes. Además ...